Qué es el RESPETO?

Entre interesados en el desarrollo del potencial humano, nadie discutiría hoy que la característica psicológica que mejor define la evolución actual de la conciencia humana en el interior de la cultura mayoritaria, es: "Imperio del EGO". Y el ego, para conciliar las visiones occidentales y orientales sobre su naturaleza, lo podemos definir como "todo aquello que creo ser, sin serlo". Por otra parte, todas las propuestas serias de trabajo interior para el desarrolo de la conciencia individual, reflexionando al respecto, coincidirían en que "Hay que renunciar al ego, ¡porque el ego no renuncia a nada!"

En consecuencia, desarrollar la conciencia es lo mismo que deshacerse del ego: un proceso que cada individuo lleva a cabo, interiormente y a su propio ritmo. Para apoyarlo en ese trabajo existen variados ejercicios y herramientas que ha descubierto y desarrollado el humanismo. Herramientas y ejercicios, aislados o dentro de escuelas interiores y filosofías de vida, encontramos hoy en tal cantidad y variedad que lo más inteligente que puede hacer cada quien, es ensayar en sí mismo lo que primero ha "resonado" con él y pasado el filtro de su lógica. Mas nuestra experieriencia dice que necesita -así suene extraño en estos temas-
guiarse exclusivamente por RESULTADOS.


Expresiones como "desarrollo personal", "ampliación de la conciencia", "encarnación del ser real", "crecimiento espiritual", etc., en el fondo están hablando de lo mismo: de un fenómeno, absolutamente posible de experimentar. De algo que lejos de ser vaga entelequia, adquiere una dimensión concreta si se le aplica como a cualquier otro RESULTADO que se busca, una herramienta de medición.

El desarrollo interior propio o ajeno se mide en aquello en que se manifiesta. En dos condiciones: una interna, ¿Qué tanta paz tengo? y una que siendo también interna, aplico a lo externo a mí, ¿Qué tanto respeto? Sabré que lo he logrado -porque nadie más puede hacer esto por mí-, cuando mi auto-evaluación encuentre que ambas manifestaciones estén al 100% en mí.

Cuando nada me altere y a nada reaccione, comprendiendo, de nuevo 100% respetuoso, que el hecho de que yo no necesite más "el colegio" porque me "gradué", tampoco debe invitarme a acabar con él -con esta escuelita de Dios-ya que quienes vienen atrás harto lo necesitan... El idealismo, que es normal en las personas que reconocen y admiran valores humanos reales, rara vez cae en la cuenta de que solamente en un entorno donde no hayan paz y respeto, es donde podemos APRENDER de ellos, por contraste. Si no existieran la desarmonía y el irrespeto a nuestro alrededor, ¿cómo reconoceríamos siquiera como VALIOSOS la paz interior y el respeto a lo externo?

Si decidimos integrar el respeto, como herramienta de sabiduría, se trata de adoptar una actitud y práctica internas pero que se manifiestan hacia fuera, a lo externo a nosotros. En este aspecto y en últimas, lo que encuentra la conciencia es que toda exigencia de respeto del entorno hacia uno, es del ego. Gracias precisamente al irrespeto que les recibamos a los demás -a qué tanto "nos tomemos a pecho" eso, es como podemos MEDIR qué tanta paz y auto-confianza faltan en nosotros. Además, el hecho neutro en sí, pero que interpretamos como irrespeto desde nuestra programación mental, con el consecuente malsentir, trae otro valor agregado: nos indica en qué y ante qué estamos más susceptibles aún... ¡Nos señala a qué necesitamos trabajarle! ¿No es una dicha poder dejar de ver al otro como "ofensor", o hasta "enemigo", y empezar a tomarlo como lo que es: un precioso entrenador? Gratis, para mejor.

Cuando hago observación consciente me doy cuenta de que lo que siento como irrespeto es todo aquello que afecta la idea que tengo de mí mismo y esa idea es nada más y nada menos que la fachada de mi ego. Una de las nueve ideas centrales que se conocen en el Eneagrama de la Personalidad como la VISIÓN DE MÍ MISMO (Yopuedo, Yoenpaz, Yoreformo, Yoayudo, Yohagocosas, Yodiferente, Yosemás, Yobedezco y Yodivierto). Un yo principal que tiene varios tirando a muchos yoes auxialiares.

Se trata de unas ideas que, desde luego, tienden a sofisticarse y disfrazarse de cosas menos feas para mantenerse "vivas". No solamente podemos estar aferrados a esas ideas sobre nosotros mismos, sino también que hacemos todo lo posible para ser reconocidos y admirados así por los demás. Mas pretender de los demás respeto por lo que realmente no somos, es exigirles que nos colaboren en nuestro auto-engaño.

La idea que tengo de mí mismo no es más que una construcción mental; un muro que interpongo al fluir de la vida y de las relaciones. Una barrera que impide mi constante renovación o crecimiento interior real. Nadie podrá "irrespetarme" en el momento que deje de tener una idea falsa acerca de mí mismo (personalidad o ego), un búnker cuyo jefe de seguridad es la estructura o fijación mental (un error cognitivo) acompañado de una pasión o emoción más densa que como instintiva que es, reacciona con una respuesta binaria: huye ó pelea.

Mientras me sienta "atacable" mantendré montado un sistema de defensas que huye ó ataca, el cual además de inconsciente, es automático. Lo agresivo o lo ignorante del entrenador de turno, es su problema, no el mío. El mío, mi problema prioritario de atender, es cómo me siento yo con eso.

El "irrespeto" que "nos golpea" tiene mucho que ver, como todos nuestros malestares y hasta las iras "santas", con la interpretación individual que hacemos de una situación o hecho. Tomemos como ejemplo un silencio como respuesta. Para algunos es una actitud de respeto y para otros de irrespeto.
La interpretación depende del conjunto de creencias y verdades, conceptos, comprensiones que cada ser humano posee hasta ese momento.

Entre mayor comprensión se tenga sobre lo neutro que son las situaciones y los eventos que ocurren y de que el calor de nuestras emociones es el termómetro que nos permite medir el nivel de sabiduría frente al órden y perfección presentes en todo cuanto ocurre, podremos darnos cuenta que la experiencia de paz interior es el resultado de poder ACEPTAR todas las experiencias como excelentes oportunidades para aprender a ser felices por nosotros mismos, comprendiendo que los actores en cada escena nos dan lo mejor que pueden, para apoyarnos en este proceso.

Archivo del blog

Seguidores