LA OBSERVACIÓN CONSCIENTE

«Cuando dejas de actuar en automático, te vuelves consciente...
Cuando te vuelves consciente, puedes actuar sobre ti mismo...
Cuando actúas sobre ti mismo, puedes cambiar TU VIDA»
Vivimos la mayor parte de nuestra vida "en automático" y así limitamos la posibilidad de actuar sobre nosotros mismos, porque los comportamientos automáticos conducen nuestra vida como si fuera un barco sin timón. Desarrollar la habilidad de la observación consciente puede generar, por sí sola, sorprendentes cambios en nuestro comportamiento que a su vez nos genera los RESULTADOS correspondientes, por ley de causa y efecto.
Necesitamos aprender a aprender y aprender a comprender, por estar habituados a recibir órdenes o instrucciones, a que algo o alguien nos diga qué debemos hacer, cómo debemos pensar y cómo actuar en cada evento puntual de nuestra existencia. Esto, aunque a veces -pocas- pueda resultarnos cómodo, realmente nos limita la capacidad de asumir -conscientemente- nuestra propia vida.
La observación consciente se ocupa de:
En el mundo interno: pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones.
En el mundo externo: relaciones, circunstancias, dificultades y satisfacciones.
Y en la interacción entre estos dos mundos, observa las propias indecisiones, reacciones, decisiones y acciones.

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