Cómo ser parte REAL de un proceso social?

Es posible pensar que las realidades macros están en manos de los "grandes", sin embargo, no podemos desconocer que hacemos parte de la realidad que nosotros mismos generamos. Un ejemplo de compromiso y asumir lo que en verdad le corresponde a cada empresa, es el Dr. Luis Fernando Rico, presidente de Isagén, quien en una entrevista otorgada a la revista RS (Responsabilidad Sostenibilidad) edición No.13 expresa: "Este es uno de los retos más grandes - asevera el directivo -, porque es empezar a reconocer que hay algo más importante que ser trabajador de Isagén, y es ser persona. Por eso, en este momento estamos trabajando en ese modelo de Gestión Integral Humana, tratando de ver cómo el proyecto de vida de cada individuo puede hacer sinergia con la dirección que está teniendo la empresa, pues ambos van a ganar; de esta forma, el empleado sabrá que su proyecto número uno es él mismo".
Abrir un espacio dentro de la empresa para que su mayor recurso se invierta a sí mismo es PENSAR E INVERTIR EN GRANDE. Cada una de las personas que hacen parte del cuerpo corporativo, es una nicho de oportunidades y valores, muchas veces desconocido y por lo tanto desaprovechado. Existen herramientas amplias y suficientes para apoyar a los directivos, quienes en primera instancia es importante en tomar conciencia de ello, y transformarlos en líderes reales hacia resultados positivos.

Qué es el RESPETO?

Entre interesados en el desarrollo del potencial humano, nadie discutiría hoy que la característica psicológica que mejor define la evolución actual de la conciencia humana en el interior de la cultura mayoritaria, es: "Imperio del EGO". Y el ego, para conciliar las visiones occidentales y orientales sobre su naturaleza, lo podemos definir como "todo aquello que creo ser, sin serlo". Por otra parte, todas las propuestas serias de trabajo interior para el desarrolo de la conciencia individual, reflexionando al respecto, coincidirían en que "Hay que renunciar al ego, ¡porque el ego no renuncia a nada!"

En consecuencia, desarrollar la conciencia es lo mismo que deshacerse del ego: un proceso que cada individuo lleva a cabo, interiormente y a su propio ritmo. Para apoyarlo en ese trabajo existen variados ejercicios y herramientas que ha descubierto y desarrollado el humanismo. Herramientas y ejercicios, aislados o dentro de escuelas interiores y filosofías de vida, encontramos hoy en tal cantidad y variedad que lo más inteligente que puede hacer cada quien, es ensayar en sí mismo lo que primero ha "resonado" con él y pasado el filtro de su lógica. Mas nuestra experieriencia dice que necesita -así suene extraño en estos temas-
guiarse exclusivamente por RESULTADOS.


Expresiones como "desarrollo personal", "ampliación de la conciencia", "encarnación del ser real", "crecimiento espiritual", etc., en el fondo están hablando de lo mismo: de un fenómeno, absolutamente posible de experimentar. De algo que lejos de ser vaga entelequia, adquiere una dimensión concreta si se le aplica como a cualquier otro RESULTADO que se busca, una herramienta de medición.

El desarrollo interior propio o ajeno se mide en aquello en que se manifiesta. En dos condiciones: una interna, ¿Qué tanta paz tengo? y una que siendo también interna, aplico a lo externo a mí, ¿Qué tanto respeto? Sabré que lo he logrado -porque nadie más puede hacer esto por mí-, cuando mi auto-evaluación encuentre que ambas manifestaciones estén al 100% en mí.

Cuando nada me altere y a nada reaccione, comprendiendo, de nuevo 100% respetuoso, que el hecho de que yo no necesite más "el colegio" porque me "gradué", tampoco debe invitarme a acabar con él -con esta escuelita de Dios-ya que quienes vienen atrás harto lo necesitan... El idealismo, que es normal en las personas que reconocen y admiran valores humanos reales, rara vez cae en la cuenta de que solamente en un entorno donde no hayan paz y respeto, es donde podemos APRENDER de ellos, por contraste. Si no existieran la desarmonía y el irrespeto a nuestro alrededor, ¿cómo reconoceríamos siquiera como VALIOSOS la paz interior y el respeto a lo externo?

Si decidimos integrar el respeto, como herramienta de sabiduría, se trata de adoptar una actitud y práctica internas pero que se manifiestan hacia fuera, a lo externo a nosotros. En este aspecto y en últimas, lo que encuentra la conciencia es que toda exigencia de respeto del entorno hacia uno, es del ego. Gracias precisamente al irrespeto que les recibamos a los demás -a qué tanto "nos tomemos a pecho" eso, es como podemos MEDIR qué tanta paz y auto-confianza faltan en nosotros. Además, el hecho neutro en sí, pero que interpretamos como irrespeto desde nuestra programación mental, con el consecuente malsentir, trae otro valor agregado: nos indica en qué y ante qué estamos más susceptibles aún... ¡Nos señala a qué necesitamos trabajarle! ¿No es una dicha poder dejar de ver al otro como "ofensor", o hasta "enemigo", y empezar a tomarlo como lo que es: un precioso entrenador? Gratis, para mejor.

Cuando hago observación consciente me doy cuenta de que lo que siento como irrespeto es todo aquello que afecta la idea que tengo de mí mismo y esa idea es nada más y nada menos que la fachada de mi ego. Una de las nueve ideas centrales que se conocen en el Eneagrama de la Personalidad como la VISIÓN DE MÍ MISMO (Yopuedo, Yoenpaz, Yoreformo, Yoayudo, Yohagocosas, Yodiferente, Yosemás, Yobedezco y Yodivierto). Un yo principal que tiene varios tirando a muchos yoes auxialiares.

Se trata de unas ideas que, desde luego, tienden a sofisticarse y disfrazarse de cosas menos feas para mantenerse "vivas". No solamente podemos estar aferrados a esas ideas sobre nosotros mismos, sino también que hacemos todo lo posible para ser reconocidos y admirados así por los demás. Mas pretender de los demás respeto por lo que realmente no somos, es exigirles que nos colaboren en nuestro auto-engaño.

La idea que tengo de mí mismo no es más que una construcción mental; un muro que interpongo al fluir de la vida y de las relaciones. Una barrera que impide mi constante renovación o crecimiento interior real. Nadie podrá "irrespetarme" en el momento que deje de tener una idea falsa acerca de mí mismo (personalidad o ego), un búnker cuyo jefe de seguridad es la estructura o fijación mental (un error cognitivo) acompañado de una pasión o emoción más densa que como instintiva que es, reacciona con una respuesta binaria: huye ó pelea.

Mientras me sienta "atacable" mantendré montado un sistema de defensas que huye ó ataca, el cual además de inconsciente, es automático. Lo agresivo o lo ignorante del entrenador de turno, es su problema, no el mío. El mío, mi problema prioritario de atender, es cómo me siento yo con eso.

El "irrespeto" que "nos golpea" tiene mucho que ver, como todos nuestros malestares y hasta las iras "santas", con la interpretación individual que hacemos de una situación o hecho. Tomemos como ejemplo un silencio como respuesta. Para algunos es una actitud de respeto y para otros de irrespeto.
La interpretación depende del conjunto de creencias y verdades, conceptos, comprensiones que cada ser humano posee hasta ese momento.

Entre mayor comprensión se tenga sobre lo neutro que son las situaciones y los eventos que ocurren y de que el calor de nuestras emociones es el termómetro que nos permite medir el nivel de sabiduría frente al órden y perfección presentes en todo cuanto ocurre, podremos darnos cuenta que la experiencia de paz interior es el resultado de poder ACEPTAR todas las experiencias como excelentes oportunidades para aprender a ser felices por nosotros mismos, comprendiendo que los actores en cada escena nos dan lo mejor que pueden, para apoyarnos en este proceso.

LA OBSERVACIÓN CONSCIENTE

«Cuando dejas de actuar en automático, te vuelves consciente...
Cuando te vuelves consciente, puedes actuar sobre ti mismo...
Cuando actúas sobre ti mismo, puedes cambiar TU VIDA»
Vivimos la mayor parte de nuestra vida "en automático" y así limitamos la posibilidad de actuar sobre nosotros mismos, porque los comportamientos automáticos conducen nuestra vida como si fuera un barco sin timón. Desarrollar la habilidad de la observación consciente puede generar, por sí sola, sorprendentes cambios en nuestro comportamiento que a su vez nos genera los RESULTADOS correspondientes, por ley de causa y efecto.
Necesitamos aprender a aprender y aprender a comprender, por estar habituados a recibir órdenes o instrucciones, a que algo o alguien nos diga qué debemos hacer, cómo debemos pensar y cómo actuar en cada evento puntual de nuestra existencia. Esto, aunque a veces -pocas- pueda resultarnos cómodo, realmente nos limita la capacidad de asumir -conscientemente- nuestra propia vida.
La observación consciente se ocupa de:
En el mundo interno: pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones.
En el mundo externo: relaciones, circunstancias, dificultades y satisfacciones.
Y en la interacción entre estos dos mundos, observa las propias indecisiones, reacciones, decisiones y acciones.

Nuestra experiencia en el Jardín Stanford - Bogotá

Gracias al patrocinio de State Trust, el pasado 27 de Mayo tuvimos una experiencia maravillosa con los padres de esta institución ubicada en Bogotá, semillero de otros prestigiosos colegios de esta ciudad, al compartirles nuestra conferencia "CADAVRA: Redefiniendo el Amor".


El Jardín Stanford con el apoyo de la publicación "Inspiración", escuela de padres, ha sido constante y comprometido en desarrollar herramientas y metodología que permitan a padres y educadores ejercer mejor su función como "educadores". Nuestro enfoque sobre el Amor, desarrollado a lo largo de la conferencia interactiva, coincide en varios puntos de este programa. Fue así muy grato recibir la retroalimentación, tanto de los asistentes como de su directora, doña Mónica Correales, que expresaron su valoración por los conceptos y las experiencias que compartimos.

Nuestra presentación permite evaluar en la cotidianidad por los resultados, cuándo estamos realmente construyendo relaciones de amor. De no ser así, identifican claramente los aspectos que nos limitan, en nuestro deseo natural y propósito de dar lo mejor de nosotros mismos, al señalar -en especial-, a cuáles supuestos y actitudes tendríamos que renunciar, para experimentar ese
Amor capaz de comprender profundamente a cualquier ser humano, mediante acciones (verbos) concretos como aceptar, asumir, actuar en vez de reaccionar, agradecer, valorar y adaptarse, respetando el derecho a las diferencias individuales y al error que es necesario para poder aprender a ser felicices, y apoyar de manera eficaz la felicidad de nuestros seres queridos y cercanos.

Agradecemos la invitación de la Dra. Correales y estaremos encantados de seguir teniendo la oportunidad de participar en la creación de VALORES, en los centros educativos que se nutren de su compromiso con la hermosa misión de educar mejores seres humanos.

Compartimos algunas fotos que recrean el evento:

video

Curso de Eneagrama por Fernando


Basado en las tres clases de personas que distinguía Pitágoras: instintivas, emocionales y cerebrales, en otras comprensiones de la mejor filosofía griega clásica y dispuesto sobre el ya conocido símbolo de nueve líneas que ilustra sus presentaciones y el cual también habría sido usado por el sabio de Samos, el filósofo boliviano Óscar Ichazo presentó su aplicación del Eneagrama a la personalidad humana, por primera vez en público, en 1969, en el Instituto de Psicología Aplicada de Santiago de Chile.

Se trata de un modelo tipológico de nueve estilos de personalidad que en las dos últimas décadas ha tenido un gran desarrollo teórico que complementa su extraordinaria precisión, con el conocimiento de la psicología occidental desde la genialidad de Freud, pasando por la concepción humanista, hasta la psicología transpersonal integral, o psicología de punta en el mundo actual.

Sin desconocer el principio de individualidad que se evidencia en que no caminan sobre la Tierra dos personalidades iguales, este modelo que lejos de estático tiene el suficiente dinamismo para llamarse sistema, sí demuestra mediante sus prácticas y aplicaciones, que sólo existen nueve motivaciones centrales profundas o estilos de personalidad en los seres humanos que trascendidos de la condición infantil o prerracional, han estructurado un ego o personalidad propiamente dicha.

Nueve estilos de personalidad, cada uno de ellos con dos facetas contrastantes: un conjunto de habilidades, destrezas y recursos interiores muy propios, para ciertas funciones en las que somos más competentes que las personas de los otros ocho estilos, quienes tienen, a su vez, otros talentos que pueden ser absolutamente diferentes a los nuestros, pero que para todos siempre está acompañado de otro conjunto de ciertas y específicas limitaciones a la manifestación de todo el potencial que puede desarrollar cualquier ser humano.
Informes:
Tel: (57) 1.7001643

Editorial por María Teresa

Es posible que en algún momento de nuestra vida haya surgido internamente la pregunta de si existe algo que sustente, de manera más profunda, todo cuanto experimentamos en la cotidianidad.
Alguien es espiritual, según la definición de Harvard, cuando tiene la creencia de que la vida tiene un propósito y un sentido. Esto, entonces, nos lleva a abordar terrenos de mayor comprensión sobre lo que aparentemente no tiene importancia, puesto que equivocadamente hemos marginado este tipo de cuestionamientos para filósofos (restringiéndonos la posibilidad de poner nuestra mente en este estado).
Sin embargo, la filosofía se experimenta en la capacidad de estar "atentos" del "aquí y ahora". Todos los seres humanos tenemos como propósito el aprender a ser felices por sí mismos a través de la experiencia del amor. Si bien no necesitamos de ningún ser humano en especial para cumplirlo, es requisito relacionarnos con otros. Todos los escenarios en que nos desenvolvemos son perfectos para cumplir con ello, cada una de las personas que lo conforman. El destino, entendido como la suma de todas las experiencias a través de las cuales podemos aprender, es lo que conforma nuestra cotidianidad y es donde a través de los resultados que obtenemos podemos evaluar nuestro nivel de conciencia. Mi interpretación frente a un hecho (el cual es neutro siempre) es lo que genera en mí un sentimiento de malestar o bienestar. Cuando experimentamos el malestar podremos siempre optar por una nueva interpretación, para lo cual es de vital importancia tener la información suficiente que apoye la evaluación, y así poder rediseñar la nueva acción.
En lo cotidiano podemos observar los resultados que estamos obteniendo en las diferentes relaciones que conforman nuestra vida: familia, trabajo, amigos, vecinos, medio ambiente, etc.
El objeto de este espacio virtual es apoyar con información a quienes deseen abrirse a otras maneras de ver la vida, ampliando su nivel de comprensión. Esperamos que nuestros lectores lo disfruten tanto como nosotros al diseñarlo.

Archivo del blog

Seguidores